La industria de la yerba mate llegó este jueves a Diputados con sus tensiones internas a flor de piel. Diferentes actores de la cadena productiva expusieron sus visiones contrapuestas sobre cómo debe organizarse el mercado, evidenciando fracturas profundas en el sector.

Los productores formularon un reclamo central: que se restituyan competencias al INYM. Consideran que este organismo es imprescindible para garantizar precios justos y proteger a los pequeños cultivadores de la concentración económica que domina el negocio.

En contraste, los molineros plantearon que la desregulación es el camino hacia adelante. Sostienen que los marcos restrictivos entorpecen su capacidad de innovar y expandirse, tanto en el mercado doméstico como en las exportaciones.

La fragmentación del sector complica cualquier estrategia conjunta. Los productores rurales se sienten presionados por márgenes cada vez más reducidos, mientras que los procesadores buscan autonomía para tomar decisiones comerciales sin limitaciones regulatorias.

Legisladores de diferentes bancadas siguieron atentamente las presentaciones. Algunos expresaron inquietud genuina respecto de cómo resolver este conflicto sin favorecer desproporcionadamente a uno u otro actor.

El sector yerbatero tiene importancia significativa en la economía regional, principalmente en Misiones y Corrientes. La desunión entre productores y molineros perjudica la posición competitiva internacional del rubro y amenaza la continuidad de muchos emprendimientos agrícolas pequeños y medianos.

Los próximos pasos legislativos serán cruciales. Existe expectativa de que surjan proyectos que intenten construir consensos y equilibrios entre estos actores antagónicos, buscando preservar tanto la viabilidad de los productores como la competitividad de los molineros.

Imagen: Walter Spiess / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

Deja un comentario

Tendencias