Las autoridades comunitarias tomaron una decisión que impactará significativamente en el sector ganadero europeo. La Comisión Europea sancionó un nuevo régimen regulatorio que exigirá a las grandes granjas porcinas y avícolas implementar medidas concretas para disminuir sus emisiones al medio ambiente.

Esta normativa entrará en vigencia entre 2030 y 2032, con un sistema de implementación escalonada que considera el tamaño de cada explotación. Se proyecta que el cambio normativo alcanzará a casi un tercio del total de establecimientos dedicados a estas actividades productivas en el territorio de la Unión Europea.

El objetivo que persigue Bruselas es claro: reducir la carga contaminante que generan estas producciones intensivas. Tanto las granjas porcinas como las avícolas han sido identificadas como sectores prioritarios donde es viable lograr mejoras ambientales significativas mediante regulación adecuada.

Los establecimientos que superen ciertos umbrales de producción deberán acreditar el cumplimiento de nuevos parámetros ambientales. Esto implicará una modernización de las instalaciones y la adopción de tecnologías y prácticas orientadas a controlar la contaminación generada por estas operaciones.

Para muchos productores, esta transición representa un desafío de envergadura que requerirá planificación, inversión y adaptación de sus modelos operativos. Sin embargo, también abre la puerta a oportunidades de innovación y mejora competitiva en un sector cada vez más orientado hacia la sostenibilidad ambiental, en línea con las exigencias de mercados internacionales cada vez más conscientes.

Imagen: Mark Stebnicki / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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