Santa Fe fue escenario de una jornada demostrativa sobre buenas prácticas agrícolas que generó conclusiones impactantes sobre cómo aplicar agroquímicos en los cultivos. Tras realizar pruebas con distintas tecnologías —drones, aviones y máquinas terrestres—, los responsables del evento afirmaron haber confirmado tres conceptos que van contra tradiciones muy arraigadas en el sector.

El primero de esos hallazgos indica que no es necesario usar grandes volúmenes para obtener máxima calidad en la aplicación. Contrariamente a lo que muchos productores creen, cantidades menores pueden ser igualmente o más efectivas si se utilizan correctamente.

Específicamente, los organizadores aseguraron que 15 litros de agroquímicos por hectárea resultan suficientes para cumplir los objetivos de control fitosanitario, con una condición fundamental: que la aplicación no sea realizada de forma descuidada o improvisada, sino siguiendo protocolos técnicos establecidos.

Las demostraciones practicadas permitieron comparar el desempeño de diferentes equipos y métodos de aplicación en condiciones reales de campo. Los resultados obtenidos sirvieron para respaldar científicamente lo que muchos técnicos venían sugiriendo: que la precisión y la técnica son más importantes que la cantidad bruta de producto utilizado.

Para el productor medio, estas conclusiones tienen implicaciones prácticas inmediatas. Reducir volúmenes significa disminuir gastos en insumos sin afectar la protección de los cultivos, siempre que se cumplan los estándares de aplicación requeridos.

El evento destacó la necesidad de capacitar a quienes aplican los productos químicos para que comprendan que la efectividad no depende únicamente de usar más litros, sino de ejecutar la tarea con técnica correcta y equipamiento adecuado.

Imagen: Magda Ehlers / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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