Atalaya planea llevar su exitoso modelo de negocios desde Aeroparque hacia Ezeiza, tras registrar un cambio inesperado en su desempeño comercial. La terminal de Aeroparque se convirtió en el mejor local de la cadena de medialunas, superando a los históricos puntos de venta en ruta 2.

Este giro económico no es casual. El incremento del tráfico internacional de pasajeros posicionó a los aeropuertos como nuevos epicentros de consumo, alterando la geografía comercial tradicional de las empresas gastronómicas.

Durante años, la ruta 2 fue el espacio natural para estas ventas. Viajeros que se detenían para estirar las piernas y disfrutar de una medialuna caliente marcaron el ritmo de negocio en rutas y accesos a la capital. Sin embargo, la dinámica cambió. Ahora son los pasajeros aéreos quienes concentran el mayor volumen de clientes potenciales.

Atalaya observó esta tendencia y reaccionó con velocidad. Su objetivo es replicar en Ezeiza el modelo que funcionó en Aeroparque, aprovechando los millones de personas que circulan anualmente por ese terminal. La apuesta es expandir presencia en el principal aeropuerto internacional del país.

El fenómeno revela cómo evolucionan los patrones de consumo en Argentina. Los viajeros aéreos representan un segmento de mercado cautivo, con poco tiempo y alta disposición al gasto. Las medialunas, producto ágil y de fácil distribución, se adaptan perfecto a estas características.

Para la cadena, esta expansión aérea representa un cambio de paradigma respecto a su historia comercial. Los aeropuertos se consolidaron como espacios de alto potencial económico, desplazando la relevancia de los paadores tradicionales.

Imagen: Julieta Hernández / Pexels – Con informacion de El Cronista

Deja un comentario

Tendencias