La molienda de girasol alcanzó un hito importante durante los primeros cinco meses de 2024. Con 2,3 millones de toneladas procesadas, este cultivo registró su volumen más alto desde hace 25 años, dejando atrás un largo período de menor actividad industrial.
Este resultado contrasta fuertemente con el desempeño de la soja, que enfrenta su peor momento en tres años. La industrialización de soja se redujo significativamente, mostrando un escenario complicado para una oleaginosa que ha sido históricamente la más procesada en el país.
La molienda de oleaginosas es un indicador clave de la salud de la cadena agroindustrial. Los números del girasol reflejan un crecimiento sostenido que sorprende por su magnitud, mientras que la soja deja ver un debilitamiento que preocupa a los actores del sector.
Este cambio de comportamiento entre ambas oleaginosas tiene múltiples implicancias. Por un lado, el girasol recupera protagonismo en la industria de procesamiento. Por otro, la soja debe enfrentar un momento desafiante que impacta tanto a productores como a molinos y exportadores.
Los especialistas monitorean estas tendencias atentamente. El girasol con su máximo histórico reciente y la soja con sus números en retroceso dibujan un panorama que requiere análisis más profundos. La capacidad industrial del país, la demanda internacional y los precios están entre los factores que inciden en estos movimientos.
La diferencia de comportamiento entre ambas oleaginosas posiciona al girasol como protagonista inesperado de la temporada, mientras la soja busca recuperarse de esta caída de actividad.
Imagen: Mehmet Ali / Pexels – Con informacion de Clarín Rural






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