El responsable de una entidad representativa del sector agrario recorrió las provincias del nordeste argentino para dialogar con productores rurales. El diagnóstico de la gira fue claro: el deterioro de las rutas es una barrera común que afecta transversalmente a la producción regional.
Durante los encuentros en las rurales locales, los productores expresaron su preocupación por el estado deplorable de la infraestructura vial. Esta situación, lejos de ser un problema aislado, se presenta como una dificultad que atraviesa a todos los eslabones de la cadena productiva en el área.
Las rutas en mal estado imponen costos adicionales a los productores y complican la logística de transporte de mercaderías. La falta de inversión en mantenimiento vial se traduce en mayores gastos operativos y menores márgenes de rentabilidad para las explotaciones agropecuarias.
Lo relevante de esta visita es que confirmó el carácter sistémico del problema. No se trata de dificultades aisladas en determinadas zonas, sino de una necesidad que requiere atención a nivel provincial y nacional. Tanto productores medianos como empresas agrícolas de mayor escala coinciden en este diagnóstico.
La recorrida por las provincias del NEA puso en el tapete una agenda de demandas que el sector rural presenta al Estado. La inversión en infraestructura vial aparece como una prioridad ineludible para mejorar la competitividad y la viabilidad económica de la producción regional, especialmente en un contexto donde los márgenes operativos son cada vez más ajustados.
Imagen: Franco Garcia / Pexels – Con informacion de Clarín Rural






Deja un comentario