Según informó el ministerio de Economía, este proyecto apunta a que la terminal tenga más capacidad, mejores servicios y una experiencia renovada para millones de pasajeros, tras más de 30 años de abandono.
El proyecto se llevará adelante bajo un esquema de concesión con financiamiento privado, lo que implica que el adjudicatario deberá asumir la totalidad de las obras y la operación del sistema. En ese marco, el Ejecutivo resolvió dejar sin efecto el contrato vigente con TEBA S.A., la empresa vinculada a Néstor Otero, que administraba la terminal desde 1993 con sucesivas prórrogas pese a que el acuerdo original había vencido en 2005.
La decisión quedó oficializada a través del decreto 273 publicado en el Boletín Oficial, y apunta a transformar de manera integral el funcionamiento de la terminal. Entre los objetivos se destacan la modernización de la infraestructura, la ampliación de la capacidad operativa, incluida la incorporación de nuevas dársenas, y la mejora de la experiencia de los millones de pasajeros que utilizan el servicio cada año.
Actualmente, la terminal de Retiro moviliza entre 10 y 12 millones de personas anualmente, con picos de hasta 2 millones por mes en temporada alta, y concentra más de 300.000 servicios que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el resto del país y destinos internacionales. El nuevo esquema de concesión tendrá una vigencia de 30 años e incluirá el pago de un canon mensual al Estado, mientras busca revertir el deterioro acumulado tras décadas de prórrogas sin licitación y mantenimiento insuficiente.





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