El relanzamiento de los préstamos a largo plazo y la mayor disponibilidad de inmuebles terminados facilitan el acceso a la casa propia, marcando un cambio de tendencia en las operaciones inmobiliarias.
El mercado inmobiliario en Argentina atraviesa una transformación impulsada por el regreso del crédito hipotecario. Tras un largo periodo de estancamiento, diversas entidades bancarias han relanzado líneas de financiación (principalmente UVA), lo que ha reactivado las consultas de quienes buscan acceder a su primera vivienda sin depender exclusivamente de ahorros previos en efectivo.
Este fenómeno se da en paralelo a un aumento significativo en la oferta de propiedades. La derogación de normativas anteriores y el cambio de expectativas económicas llevaron a muchos propietarios a volcar sus inmuebles al mercado de venta. Esta abundancia de unidades ha frenado la escalada de precios en dólares, generando un escenario de mayor equilibrio entre compradores y vendedores.
Expertos del sector señalan que esta etapa de transición es clave: por primera vez en años, confluyen una financiación bancaria disponible y un stock de viviendas amplio y variado. Si bien la inflación sigue siendo el factor a monitorear para la evolución de las cuotas, la tendencia actual sugiere que el crédito hipotecario será el gran dinamizador para que el volumen de escrituras recupere niveles históricos en el corto plazo.





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