El juez Marcelo Gradín suspendió por seis meses -o hasta que se apruebe una nueva normativa urbanística- toda autorización de proyectos en altura. Sostuvo que el propio municipio reconoció un crecimiento urbano descontrolado y la obsolescencia del Código vigente.
El avance de las torres en Tigre quedó en el centro de la escena luego de que el Juzgado en lo Contencioso Administrativo N°2 de San Isidro ordenara frenar nuevas habilitaciones que requieran viabilidad urbanística. La medida, firmada por el juez Marcelo Gradín, se produce en medio de la controversia generada por los proyectos impulsados por el intendente Julio Zamora, con apoyo de sectores libertarios, y obliga al municipio a congelar cualquier autorización hasta que el Concejo Deliberante sancione una nueva normativa de “Alturas y Perfiles Urbanos” o por un plazo máximo de seis meses.
La resolución responde al amparo ambiental presentado por la Asociación Civil “Compromiso Urbano”, que reclamó la nulidad del decreto 935/25 firmado por Zamora. Ese decreto solo suspendía obras superiores a 27 metros, sin justificar técnicamente por qué edificaciones menores no generarían impacto. En su fallo, Gradín remarcó que existen numerosos proyectos de hasta 27 metros en trámite que también podrían ocasionar efectos severos, y advirtió que el expediente municipal carece de audiencias públicas y estudios de impacto ambiental suficientes.
El juez señaló además que el municipio reconoció formalmente que el crecimiento urbano se encuentra fuera de control, que el Código Urbanístico —vigente desde hace tres décadas— está desactualizado y que la construcción en altura produce impactos negativos. Para Gradín, ese reconocimiento no fortalece la defensa del Ejecutivo local sino que, por el contrario, constituye un argumento a favor del amparo al evidenciar la necesidad de una revisión profunda del ordenamiento territorial.
La decisión judicial se suma a las tensiones políticas que atraviesa Tigre. Zamora había logrado en el Concejo rechazar una propuesta del massismo para frenar todas las habilitaciones en altura, apoyándose en votos libertarios. Sin embargo, ahora la Justicia impuso el freno que la oposición reclamaba y obligó a abrir un debate exhaustivo sobre la actualización del Código Urbano. Mientras continúan las disputas internas entre el zamorismo y el Frente Renovador, la polémica por el desarrollo inmobiliario en Tigre promete seguir escalando.






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